Ya habían pasado dos días desde mi arribo… y aun no habíamos oficializado la salida de bienvenida con los chicos, por lo que decidimos hacerla esa misma noche. Había un bar cerca de ahí que ofrecía comida y baile después… inclusive podías cantar… no que yo fuera a hacerlo… me gustaba, pero sólo era cantante de ducha, aunque mi ex siempre sostenía que tenía una hermosa voz, y me hizo ir unas clases con un profesor para que me guiara. Al poco tiempo termine abandonando, pues me moría de la vergüenza… pero si, cuando estaba sola, cantaba relativamente bien.
Mientras tomaba la merienda, y veíamos una peli en la TV, no podía dejar de pensar en el chico “cabeza de nido de pájaro”; pero me molestaba enormemente que un completo desconocido influyera tanto en mi mente, a tan solo dos días de haber llegado a suelo ingles. Así que decidí prestarle más atención a la película, y dejar que mi cabeza no pensara más idioteces.
Con Sofía hicimos un recorrido de nuestros armarios, para saber que teníamos, y si hasta podríamos intercambiarnos ropa. Nunca fui muy fanática del intercambio, pero confiaba en Sofía, y sabía que no iba a hacerle daño a mi ropa. Después de reírnos de todo lo que hubiésemos traído, pero que no entraba en las maletas, decidimos que un día de estos iríamos de shopping.
La despedí, y me fui a bañar. Iba a probar mi nuevo acondicionador. Genial… otra vez el “tío cosa” apareció en mi memoria. Volví a sacudir mi cabeza, como si eso fuera suficiente para borrarlo. Me metí en la ducha, que estaba a la temperatura justa. Cuando salí, me lavé bien los dientes; y luego termine de secarme el cuerpo. Una vez con mi ropa interior puesta, me seque un poco el pelo, y me lo acomode. Lo planche un poco, pues el secador le había dado mucho volumen. Era hora de la comprobación… me mire al espejo y sonreí… el brillo era perfecto, y se sentía lacio suave.
Hacia dentro de todo calor, así que decidí ponerme un simple yean azul oscuro, una remera azul marino, y una blusita negra (de mangas largas, que llegaba solo hasta mi cintura, y con una enorme capucha).
Es mi primera noche afuera, pensé, así que en vez de ponerme zapatillas o algo super informal… me puse unas sandalias con taco medio, sino iba a matarme en mi primer salida… papelones no. Me puse algo de base en mi rostro, y sombra azul en los ojos. Mi infaltable delineador bajo mis ojos… me sentía nada sin ellos… y un poco de labial rojo. Salí de mi habitación, y me encontré con Troy y Peter, que tenían caras de hombres esperando a mujeres cambiarse. Pero Troy dijo algo que me alegró:
-Tú no tardas nada en arrglarte... ¡Eso es incredible! - Y todos nos partimos de la risa.
Obviamente, Sofía no compartía mis mismas características. Cuando le toque la puerta para saber como le iba, recién salía del baño. Me ofrecí a ayudarla, pues sino iba a haber un asesinato en nuestra primera salida. Le ayude con el pelo y el maquillaje.
Una vez todos listos, salimos rumbo al bar. Fuimos caminando, pues quedaba cerca, y la noche se mostraba serena y calurosa. El cielo nocturno ingles era maravilloso. ¿Sería el mismo cielo que veía en argentina? Pues no lo se, aquí todo lucia tan diferente. Y el hecho de encontrarme en el otro lado del globo, me hacia pensar que las estrellas que nos miraban, no eran las mismas.
Llegamos al bar. Por suerte encontramos una última mesa donde pudimos sentarnos todos juntos. Eran de esas que se ven en las películas, que hay en los lugares de comidas rápidas.
Lo que más me llamo la atención: tenían lockers individuales para colocar tus pertenencias mientras bailabas… y nadie te robaba la mesa mientras tú no estabas. Modales ingleses… geniales. Pedimos unas pizzas. Los chicos pidieron cerveza… me sentí mal por ser la única que pidió coca cola… y me lo recordaron toda la noche, haciéndome chistes de lo aburrida que era.
Poco a poco la luz se fue bajando… y la música fue subiendo… y Troy por poco brincaba en el banco por sus ganas de bailar. Primero, tuve que acompañar a Sofía al baño, para retocarse y demás. En nuestro camino, mi corazón se detuvo… y luego comenzó a latir con fuerza. En la barra… junto con otros muchachos… se encontraba “nido de pájaros”. Se apoyaba con uno de sus brazos, y parecía divertido por una conversación que mantenía con quienes lo rodeaban. Él no me vio, y yo instantáneamente gire mi cabeza hacia otro lado, avergonzada.
Cuando por fin Sofía decidió que estaba completamente presentable, volvimos a la mesa; esquivando en el camino la gente que ya iba animando a bailar. No terminamos de llegar que Troy salió a nuestro encuentro, con un tímido Peter detrás. Yo agarre las cosas de Sofía, y las guarde en el locker, junto con las del resto. Íbamos bailando sueltos, gracias a dios, porque era malísima bailando en pareja. Entonces empezó a soñar música hip hop, y Troy se descontrolo. Sofía no podía seguirlo, porque a ella no le gustaba esa música; pero Troy se encargo de llevarme a su lado, y comenzamos a bailar juntos. Total nadie me conoce acá, pensé, y comenzamos a mover las caderas, menear y bajar al ritmo de la música; con nuestros cuerpos pegados como debía hacerse en estos bailes, pero matándonos de risa.
Al cabo de un rato comencé a cansarme, y decidí ir por otra Coca. Les pregunte a los chicos si querían algo, y todos se negaron, y siguieron bailando. Me acerque a la barra, y sin darme cuenta, había quedado a pocos centímetros del “nido de pájaros”. Vi que estaba solo, y miraba hacia el piso, con una casi vacía botella de cerveza “Corona”. Así que pensé en agradecerle el gesto. Compre una coca y una cerveza, y sacando valentía de vaya a saber de donde, me le acerque.
Me vio cuando me acercaba, y note como se tensaba. Por un instante pensé en seguir de largo y pretender como que aquí nada ha pasado. Pero vi que sus mejillas se encendían, y volvía a poner la vista a sus pies. A partir de allí, su vista viajaba fugazmente de sus pies a mi, y de nuevo a sus pies; con cada paso que daba acercándome a él. Entonces lo tuve enfrente, y no pudo hacer otra cosa más que mirarme fijamente.
-Hola- Fue lo único que me salió… patético… mas fuerza Ornela- Quería agradecerte por tu ayuda de hoy… ¿Te acordás?... ¿la crema para el pelo? - y me quede mordiéndome el labio inferior, involuntariamente lo juro- Aquí tienes- y le di la botella de cerveza.
-No tienes porque… Fue un simple favor - me dijo con una voz tan baja, que apenas pude oírla, mientras me hacia gestos de rechazar la cerveza.- Además, aún tengo ésta, así que no te preocupes-
-Bueno… Verás… Eso tiene solución- Le dije mirando la botella. Tome su botella, quitándosela de la mano, y le di la que le había comprado.- Ya está…. Ahora tienes una nueva… Y gracias de nuevo… tienes una hermana excelente- Le sonreí, y el me respondió, con una sonrisa y una mirada que me deslumbro. Tuve que recordarme de seguir respirando. Me di la vuelta y me fui a mi mesa a tomar mi coca. Gracias a dios que estaba helada… empezaba a hacer mucho calor ahí adentro.
Desde mi posición, pude ver que un muchacho se acerco a el. Estuvieron hablando unos segundos, y luego vi como sus miradas se posaban en mí. Mi sangre subió a mis mejillas, como si fuera el único lugar donde pudiese ir, y aparté mi mirada rápidamente. Menos mal que las pocas luces, supongo yo, no permitieron que se me viera tan colorada.
Mi curiosidad fue muy fuerte, y me voltee para volver a verlo. Ambos sonreían, y el otro muchacho le daba golpecitos en la espalda al “nido de pájaros”. Mi vista fue cortada por una gran masa humana que se interpuso, y al subir mi mirada, vi a Troy que me hablaba, vaya a saber de que. Le pedí que me repitiera, que no lo había escuchado. Otra vez quería bailar. Maldito hiperactivo, pensé, y me uní a ellos nuevamente (aunque totalmente sin ganas).
lunes, 26 de abril de 2010
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