lunes, 26 de abril de 2010

CAPITULO 1 (Junio 2014)

Estos últimos meses habían sido una tortura para mí. No lograba despertar de todas las crueldades que la vida me tiro encima en un mes. Pero yo debía ser fuerte y lograr abrir mis ojos; no dejarme ganar por una patética pesadilla…. Que casi me quito la vida.


Pasaban los días, y mi nublada mente no lograba darme los comandos necesarios para seguir respirando. Últimamente, toda acción, por minúscula que fuera, requería de mi parte un esfuerzo inimaginable. Pero yo no me iba a dejar ganar…. Y desperté…


Vi mi figura reflejada en el espejo de pie que mi novio… mi ex-novio…. Me había regalado al tomar la decisión de irnos a vivir juntos. Las paredes azules, mi color favorito, otorgaban penumbra a la habitación…. Lo que antes facilitaba mi sueño, mas ahora mis pesadillas. Algunos hilos de luz se filtraban por la ventana, que tenia la persiana entreabierta. No recordaba haberla dejado así. Es mas, no recordaba haber ido a mi habitación. Y mucho menos, tener mi revolver en mis manos, cargado y listo para disparar.


Volví a ver mi reflejo en el espejo. No reconocía a quien me miraba sorprendida desde el otro lado. Estaba demacrada, y unos ojos colorados indicaban que había estado llorando… por demasiado tiempo. El reflejo miro con preocupación… y bajo la vista hasta el revolver. ¿Hasta donde había llegado? Tenia que pararlo.


Lentamente, saque el dedo del gatillo. Mi otra mano busco el mecanismo para abrir el tanque y extraer las balas… las seis balas. Una vez separadas, busque la caja donde solía tener guardada el arma. Estaba sobre mi cómoda, al lado de álbumes de fotos.


Ahora recordaba cual había sido el disparador de aquella locura. Aunque por ser abogada siempre me caractericé por ser alguien racional; este último tiempo mi corazón herido había estado gobernando mis emociones a su antojo. Fui a los álbumes en búsqueda de ayuda, de comprensión; y no se como termine con un arma en mi mano. Debía ser fuerte. Guarde el arma y las balas. Mire de reojo a los álbumes y los maldije como si estos realmente fueran los culpables.


Una melodía sonaba como fondo. Provenía de mi sala de trabajo en la planta de abajo. No lograba identificar claramente la melodía, pero me era sumamente conocida, y relajante. Era en ingles. Baje las escaleras, sin importarme el desorden que había dejado atrás. Quería escuchar la melodía. Y entonces la reconocí. Era “Show must go on” de Queen; ahora que estaba cerca, la voz de mi admirado canta-autor ingles sonaba claramente.


Mire mi biblioteca, pero no la que contenía mis libros jurídicos; sino la otra. Aquella que contenía los cuentos y novelas que me distraían luego de un largo día de trabajo. “El Principito”, y su segunda parte que nunca me gusto tanto. Las colecciones de “Harry Potter”… obviamente en ingles y en castellano. Novelas policiales; tenia una gran colección de aquellas, me ayudaban a pensar distinto. Novelas románticas, la mayoría regalos de mi mejor amiga… y de mi ex. Mi colección de Sthephie Meyer, en la que resaltaba mi saga favorita: “Crepúsculo”, también en ingles y castellano, pues amaba leer en ingles.


La canción llego a su fin y fue como volver a despertar. Segundo despertar en un mismo día. Todo eso era un mensaje. Freddy Mercury, J. K. Rowling, libros en ingles. Me querían decir algo. Los imagine delante de mí haciéndome señas, procurando que entienda el mensaje. Me reí de mi propia ilusión. Y me volví a poner seria.


Si había un mensaje. Debía escapar hasta re-encontrarme. Siempre me auto-denomine camaleón… mutaba. Siempre los cambios eran cada dos o tres años. Me mire a mi misma y vi entonces que hacia mas de tres, casi cuatro años, que no mutaba. O en realidad si había mutado, pero esta fase de transformación no era buena para mí.


Escapar… ¿A dónde?... Y otra vez los vi bailar a mí alrededor… ¡A Inglaterra!


Al día siguiente empecé a organizar todo. Tenía bastante dinero ahorrado, y podría vender mi auto y otras cosas valiosas para juntar más.


Como hacia bastante que no hablaba ingles, llame a mi profesora, para que me diera un poco de practica antes de ir.


Me pase semanas recorriendo Internet para encontrar universidades y becas que fueran de mi conveniencia. Encontré una universidad que era relativamente nueva, pero que ofrecía títulos de alcance internacional. Uno de los tantos cursos que ofrecían eran de Derecho Anglosajón. Aunque no supiera nada, y en realidad no pudiera aplicarlo en mi derecho, que dista bastante de aquel; me interesó por la oportunidad de ver y aprender algo nuevo. También ofrecían oportunidad de obtener beca y alojamiento a muy bajo costo.


Una luz nacía en mí, las nubes comenzaban a dispersarse. Comenzaba a ver de nuevo todo con claridad. Nuevamente tenía objetivos en mi vida; lo que había tenido hace mucho tiempo, pero a los cuales renuncie por estar felizmente en pareja.


Jamás había sentido resentimiento por haber perdido la oportunidad de estudiar afuera. Recordé como le molestaba inclusive cuando iba a los congresos dentro de mi mismo país. Pero yo siempre había ambicionado más. Y ahora tenía la oportunidad.

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